viernes, 28 de julio de 2017

Consumidores en panadería dulce capital no tienen la razón

Consumidores en panadería dulce capital no tienen la razón
Para La Voz del Río/ Comunidad
Por Abg. Edinson Lares/ Opinión
Ese día, víspera del cumpleaños del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez (1954-∞), entre a la nueva panadería “Dulce Capital” de la calle “Virgen del Carmen” con calle “Rodulfo” del “casco Central”, en la ciudad capital de La Asunción del estado Nueva Esparta; saludé y caminé despacio hasta el fondo del local, dónde despachan pan y dulcería a “todo calibré y conformación” imaginado. El momento era estelar, sacaban en “cestas plásticas de color amarillo para transportar pollo beneficiado”, pero usadas conveniente para colocar el pan recién horneado y enfriado en bandejas metálicas de uso común; el pan ya “embolsado” era el popular “redondo para hamburguesas” y, el pan dentro adentro de las cestas amarillas, era por su aspecto tipo “ácemita o bolillo” dulce con aroma exquisito y color artístico soberbio.
De inmediato, sin mirar al joven desconocido que despachaba, le solicité cortésmente colocara cuatro (4) panes de los seis (6) acostumbrados a embolsar en el local; el joven miró a su compañero de labor y percibiendo aprobación del más antiguo empleado que ya me conocía, procedió a colocar cuatro -repito- panes tipo “ácemita o bolillo”. Así, igual caminé hasta la llamada “cajera” o cobradora de la empresa panadera, con la firme intención de agregar a la cuenta de ahorro, con pago por tarjeta de débito, el importe de cuatro panes y dos (2) cafés grandes tipo marrón. Hasta ahí todo iba bien. En espera de mi turno para cancelar la compra descrita, puesto que, como siempre se forman colas por sólo atender dos (2) cajeras y el conocido encargado de nombre “Kena”, un paisano árabe de origen -creo- Libanes; nunca imagine poder afirmar que las y los consumidores en panadería dulce capital no tienen la razón.
La joven cajera de la cual desconozco su nombre, y quien siempre me recibe con una sonrisa espontánea sin pudor alguno, preguntó de inmediato por los dos (2) panes “faltantes” en la bolsa transparente plástica, que ella igual imaginó y conjeturó a viva voz, “yo me los había comido”, porqué era práctica diaria -según- y una mala costumbre de otros consumidores devoradores antes de pagar. En verdad, asimilé la supuesta acción imaginada al encuentro y sin medias palabras señalada por la joven empleada, que notó mi contrariedad por lo endilgado; pero a lo que respondí con extrema calma, explicando delante del encargado a su lado, la osada acción de solicitar al joven en el despacho de pan “dulce y salado” al fondo del local, que me había aceptado tal propuesta de compra-venta; ni llegar a creer que la compra está condicionada y no va bien, o se debe interpretar otra razón comercial más delicada de relevancia jurídica.
Lo que siguió a continuación fue como de antología. Empleada y encargado cruzaron miradas escrutadoras ante la inusual situación. Yo, sin quedarme callado, propuse “cobrase” el monto total de los seis (6) panes que deberían estar en la bolsa, con importe de tres (3) mil bolívares; aclarando que iría hasta el despachador para restituir lo faltante. La joven atendió mi propuesta y marcó en la caja junto al punto de venta “Banesco”, el monto señalado más un café marrón grande; pero la tarjeta de débito Bicentenario no pasó y la tarjeta débito Venezuela en toda la mañana no tubo conexión. Desalentado por tanta contrariedad, anuncié a la empleada para que me escuchará el encargado: el esperar un momento mientras se habilitaba el punto de pago.
Retrocedí tres pasó, giré un cuarto redondo, cerca de las mesas internas del local, con amplio salón para albergar gran cantidad de personas consumidoras; y miré al gemelo Emerson, que paciente esperaba le brindara un café marrón y una ácemita dulce que tanto lo apasiona. Se conformó con el café, pues los cuatro panes bolillos se los regresé al joven despachador, del que entre la conversasión con la empleada cajera, supe que era nuevo; él recién había comenzado a trabajar esa mañana. Regresé sonriendo como ella siempre me recibe y le dije con devota humildad. “Nada de pan, estoy muy gordo; que sean dos cafés (Marrón) grandes, Baby…
Lo que pueda agregar, ya lo dije con el título del ensayo; pero en verdad, a buen entendedor que no sobren las palabras y desaparezca la imaginación.

domingo, 14 de mayo de 2017

martes, 18 de abril de 2017

FELIZ CUMPLEAÑOS

FUNDACIÓN
"PRODUCTORA AUDIOVISUAL
PUEBLO INSURGENTE"

-FUNDAPAPI-

18 de Abril de 2012 ➠ 2017
MÚSICA y ARTE AUDIOVISUAL POR TELEVISIÓN COMUNAL
(Foto y Montaje por Abg. Edinson Lares)